IURISTECH
El reparto del trabajo · Quién hace qué

«Vale. Pero ¿qué me toca hacer a mí?»

Tres cosas que das por supuestas antes de empezar.

02 — La factura que te imaginas

Antes de empezar, cualquier despacho hace una cuenta. Y le sale cara.

No es una cuenta en dinero: es lo que crees que vas a tener que poner de tu parte. Tiene tres líneas, aparecen casi siempre y casi siempre en este orden.

Concepto Lo que crees que cuesta
01

«Montar esto me va a comer semanas.»

Alguien del despacho tendrá que sentarse a configurar pantallas, volcar expedientes y aprender un programa nuevo, mientras los plazos siguen corriendo igual que ayer.

Semanas de tu tiempo
02

«Mi cliente va a ver cosas que no son para él.»

En un expediente no solo hay hitos. Hay notas, valoraciones y frases escritas para uso interno. Abrirle una ventana al cliente parece abrirla a todo lo que hay dentro.

El control del expediente
03

«Y encima habrá algo contestando por mí.»

Un mensaje que sale del despacho lleva el nombre del despacho. Que lo escriba algo que no eres tú es, con razón, la línea que más cuesta aceptar de las tres.

Tu nombre en boca de otro

Total, antes de leer nada más: demasiado para empezar ahora. Y es un total bien calculado, porque está hecho con lo que te ha pasado otras veces.

Ninguna de las tres líneas sale de la desconfianza.

Salen de haber visto una implantación alargarse un trimestre, una carpeta compartida enseñar más de lo que debía y un chatbot contestar con mucha seguridad algo que no sabía. Si no te hubiera pasado nada parecido, no pondrías el reparo. Así que vamos línea por línea, y en el mismo orden.

03 — La primera línea

Del desarrollo nos encargamos nosotros. Lo tuyo cabe en una hora a la semana.

No hay pantallas que aprender ni configuración que hacer. Hay un trabajo técnico, que es nuestro, y hay un trabajo que no podemos hacer sin ti: contarnos cómo trabajas y corregirnos cuando nos equivoquemos. Ese es el reparto completo.

Fase
Lo hacemos nosotros
Te toca a ti
FaseAntes de empezar
NosotrosMirar dónde vive hoy tu información —correo, Drive, un programa de gestión— y decidir por dónde entra en el portal.
TúNada todavía. Enseñarnos cómo está montado hoy, sin ordenarlo antes.
FaseLa reunión de onboarding
NosotrosPreguntar y apuntar. Salimos de ahí con el portal definido: qué se publica, qué no sale nunca y en qué momento se avisa al cliente.
TúUna reunión. Contar cómo trabajas y dónde pones la raya. Nadie más puede contestar eso.
FaseMientras se monta
NosotrosEl desarrollo entero: el portal, la conexión con lo que ya usas, las pruebas y los errores que salgan en las pruebas.
TúNada. Ni formación, ni volcar expedientes a mano, ni un técnico vuestro liberado para esto.
FaseCada semana, hasta que encaje
NosotrosLlevar al sistema lo que nos digas. Si algo no se parece a cómo trabaja tu despacho, se cambia en esa misma semana.
TúUna hora. Mirar lo que hay montado y decir qué está mal. Corregir es más rápido que especificar.
FaseCuando ya está en marcha
NosotrosMantenimiento, soporte y los cambios que pidas después. El sistema sigue siendo nuestro de mantener.
TúPublicar. Y publicar es marcar una línea del expediente que ya has escrito.
Una reunión y una hora a la semana.

Es todo lo que te pedimos de la agenda mientras se monta. No es una cortesía: es la única parte del trabajo que no podemos hacer sin ti, y por eso es tan corta.

04 — La segunda línea

Tus notas internas no tienen interruptor. No llegan a la puerta.

Pulsa «Publicar» en las líneas que dejarías ver y mira cómo le queda la pantalla a tu cliente. Las dos líneas internas no traen botón, y no es una limitación de este ejemplo: no están conectadas al portal.

Tu expediente · lo que hay escrito dentroDespido improcedente · 2026/0117
Lo que ve tu clienteEntra con su usuario, desde el móvil

Publicar es un acto. Tiene un día y una hora, y las pones tú.

Nada se publica al guardar el expediente ni por iniciativa del sistema. Y la nota interna no se queda fuera porque un filtro haya decidido que es delicada: se queda fuera porque se escribe en otro sitio. Son dos cajas distintas dentro del mismo expediente y solo una está conectada al portal. El día que quieras que algo se vea, lo escribes en la otra caja. Mientras no lo hagas, no existe para tu cliente.

05 — La tercera línea

El agente no es prudente. Es que no tiene de dónde inventar.

Lo que contesta no sale de ningún sitio nuevo: sale de lo que tú has publicado en el portal. Si la respuesta no está ya escrita en el expediente, no hay respuesta que dar: hay una consulta que llega a tu mesa.

Lo contesta
Solo si ya está escrito
  • En qué fase está el asunto, con la fecha del último movimiento.
  • Qué escrito se presentó y cuándo se presentó.
  • Si hay señalamiento y para qué día es.
  • Qué documentos constan aportados y cuáles faltan.
  • Dónde se sube un papel que el cliente tiene a medias.

Todo esto son datos que tú has publicado. El agente los lee y los repite con otras palabras: no los redacta, no los interpreta y no los completa cuando faltan.

Te lo pasa sin contestar
Todo lo que pide criterio
  • «¿Cuánto me van a dar al final?»
  • «¿Merece la pena recurrir o lo dejo aquí?»
  • «Me ha llegado esta carta, ¿qué hago?»
  • «¿Qué va a pasar el día de la vista?»
  • Y cualquier pregunta cuya respuesta no esté escrita en ninguna parte.

No le dice al cliente que no puede ayudarle. Le dice que eso lo contesta su abogado, y te lo deja a ti con el expediente ya abierto.

El sistema se ocupa de la información. El criterio sigue siendo del abogado.